sábado, 18 de julio de 2009

Nínfula de Bosque



La Nínfula Semirosada, corría del lobo cerca de un río, dentro del bosque. Huía la Nínfula, sabiendo a lo que se enfrentaba en un principio, cuando quiso comenzar el juego. En aquel momento estaba segura de lo que hacía y de que era peligroso. Tenía miedo porque ya no quería quemarse con el fuego que provocó. La Nínfula se come los dulces de colores pensando en precipicios cubiertos de mar. Ella no piensa sólo vive. Ella no espera sólo busca. Ella no está, ella se ha ido.

3 comentarios:

Edder dijo...

Chanchita preciosa
pasalo bien en el karrete con los chiquillos,que yo lo pasaré bien con los otros chiquillos
si puedes anda al taller de comics
y despues me enseñas un beso amor
que estes muy bien
adios

Anónimo dijo...

Malditas nínfulas. Niñas del mal, del demonio, que sólo viven para su propia vanidad. Niñas desgraciadas que con su existencia hacen el mundo más lúgubre e inhospito. Desde que una niña de cuatro años puede rechazar a un hombre, desde los cuatro años, HE DICHO, son unas malditas. Por el contrario las niñas que saben que están para hacer el bien. Que saben, inconscientemente, que su misión en la vida, aquí en la Tierra, es ayudar al hombre justo a seguir su camino; niñas hermosas desde los cuatro años que con una mirada y una sonrisa; que se acerca al hombre mansamente para caer en sus brazos... esa es el camino a la gloria y la vida. Esa niña es la Redención que tanto buscan los cristianos. Oh, redentorcitas, ¿dónd están? El mundo sufre, los hombres sufren, sin ustedes...

Anónimo dijo...

pervertidos