lunes, 8 de octubre de 2007

Mi cuento al revés


Las cosas no van muy bien, yo estoy cansada del colegio; por suerte tengo a mi amiga Francisca, que me ayuda a salir del aburrimiento: vamos juntas al Mall, al Euro, a tomar helado o al teatro; a ella le encanta el teatro y quiere ser actriz. Yo le digo que de la prueba de actuación en la Chile porque seguro queda. Pero Fran tiene miedo, no cree mucho en ella misma. Le digo que no sea tonta, que puede hacerlo bien si se lo propone, sin embargo, no me escucha mucho, se desconcentra con facilidad cuando le hablan. Tienes que mirarla a los ojos y hablarle lento para que preste atención.

A mí me da pena a veces, verla así tan calladita, pensando en nada, mirando cualquier cosa. Yo quiero que sea más normal, que tenga otros amigos a parte de mí, que la quieran en serio; no como esos punkies con los que se junta (ellos son malos y fuman pura mierda). A mi Francisca me la maltratan. Le pegan y ella les tira tierra en los ojos para poder correr.

Se sienta en la cuneta a llorar, a apretar su cara contra las rodillas, a morderse las muñecas, a sentir mucha, mucha rabia por no tener el valor siquiera para darle esta carta, que ella misma escribió, a su mamá que la está buscando hace meses.

Francisca tirita de miedo, ese miedo que ni ella misma entiende si no se lo explican lento y mirándola a los ojos.